El Cádiz CF regresa al Nuevo Mirandilla para afrontar un partido que, hace no demasiado tiempo, muchos jamás habrían imaginado ver en Segunda División. Enfrente estará la AD Ceuta FC, uno de los equipos que mejor sensación ha dejado en este arranque liguero y que llega dispuesto a seguir dando guerra en la categoría.
Los amarillos afrontan el choque en un momento donde empiezan a necesitar algo más que buenas palabras y “sensaciones positivas”. La temporada ya ha dejado suficientes avisos y el equipo necesita convertir el Mirandilla en un lugar fiable, porque fuera de casa continúa costando demasiado sacar partidos adelante con regularidad. La grada, mientras tanto, sigue respondiendo como siempre: apretando, sufriendo y pasando del optimismo al drama en cuestión de veinte minutos de partido.
El Ceuta, por su parte, aterriza en Cádiz con mucha menos presión y con esa etiqueta de equipo incómodo que nadie quiere encontrarse delante. Ordenados, rápidos y con confianza, los ceutíes están demostrando que no han llegado a la categoría para hacer turismo precisamente. De hecho, más de uno ya se ha llevado un disgusto pensando que el partido iba a resolverse por el nombre del escudo.
El encuentro también tendrá un punto especial por la cercanía entre ambas aficiones y por ese ambiente tan del sur que suele rodear este tipo de duelos. Eso sí, una vez ruede el balón se acabará la simpatía y tocará competir de verdad. Y viendo cómo suele desenvolverse el Cádiz últimamente, nadie espera una tarde precisamente tranquila.
A nivel futbolístico, el conjunto amarillo necesitará mucha más continuidad durante los noventa minutos. Porque una de las cosas que viene castigando al equipo en las últimas jornadas son esas desconexiones que aparecen cuando parecía que todo estaba controlado. Y delante habrá un rival que aprovecha muy bien cualquier despiste.
Con la clasificación todavía muy apretada y la temporada entrando ya en una fase donde cada jornada empieza a marcar tendencias, el Cádiz necesita dar un golpe encima de la mesa delante de su gente. Aunque claro, tratándose del cadismo, seguramente no faltará el sufrimiento hasta el último suspiro.