El balón vuelve a rodar en el Nuevo Mirandilla y el cadismo vuelve a hacer lo que mejor sabe: ilusionarse aunque después la realidad venga con una colleja a mano abierta. Comienza la temporada 2025/2026 y el primer obstáculo será el CD Mirandés, un equipo que ya la pasada campaña demostró ser uno de esos rivales incómodos que no necesitan mucho balón para hacerte un roto.
El Cádiz CF afronta este estreno liguero con muchas caras nuevas, bastantes dudas todavía por resolver y una afición que, como cada verano, vuelve a debatirse entre “este año sí” y “a ver cuánto tardamos en mirar la clasificación por abajo”. Lo importante es que vuelve el fútbol, vuelven las previas eternas, los debates arbitrales y los infartos en el minuto 93. Vamos, lo normal por aquí.
El conjunto amarillo intentará arrancar con buen pie delante de su gente después de una campaña anterior para olvidar por momentos, aunque salvada a última hora. Ahora toca pasar página, reconstruir el equipo y demostrar desde el principio que esta temporada no se puede repetir el mismo desastre competitivo de muchos tramos del año pasado.
Enfrente estará un Mirandés que suele competir siempre al límite, un equipo joven, intenso y con jugadores que aprovechan cualquier despiste. De esos conjuntos que llegan al Mirandilla sin complejos y que, si te duermes diez minutos, te hacen pasar la tarde mirando al techo del estadio preguntándote qué ha ocurrido.
La afición amarilla volverá a responder. Porque si algo ha quedado claro en los últimos años es que este club podrá fallar muchas veces, pero la grada rara vez abandona. Y en un inicio de temporada, con el calor de agosto, las ganas acumuladas y la esperanza todavía intacta, el ambiente promete ser de los buenos.