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De estrella a fracaso y el mercado

El Cádiz CF vuelve a ser protagonista en un final de mercado que está dejando más preguntas que respuestas. La principal tiene nombre y apellido: Suso. El que fuera fichaje estrella del pasado verano y capitán del equipo amarillo deja de ser futbolista profesional con apenas 32 años y continuará ligado al club como representante institucional.

La noticia supone un desenlace tan inesperado como difícil de imaginar hace poco más de un año. El regreso de Suso al Cádiz fue presentado como uno de los grandes acontecimientos del cadismo. Llegaba después de una importante trayectoria profesional y con el objetivo de ayudar al equipo a regresar a Primera División.

Sin embargo, su primera temporada vestido de amarillo estuvo muy lejos de las expectativas. Un gol y tres asistencias fueron sus números en una campaña complicada, marcada también por problemas físicos y por una situación deportiva que terminó con el Cádiz peleando por no caer a Primera Federación.

El club y el jugador han terminado encontrando una solución que permite mantener el vínculo, aunque desde una posición completamente diferente. Suso deja el césped y pasa a convertirse en representante institucional del Cádiz, convirtiéndose en una de las caras del escudo fuera del terreno de juego.

La decisión deja también una licencia libre que el Cádiz deberá intentar aprovechar antes del cierre del mercado. Y aquí aparece otro de los asuntos pendientes: la plantilla todavía no está completamente cerrada ni todos los movimientos administrativos están resueltos.

Todavía quedan deberes por hacer

El Cádiz ha ido inscribiendo progresivamente a sus nuevos futbolistas, pero a las puertas del cierre del mercado todavía había jugadores pendientes de aparecer oficialmente en el registro de LaLiga.

Entre ellos se encontraban Cristian Gutiérrez, lateral izquierdo que ya ha superado la lesión con la que llegó y que está recuperando su mejor estado físico, y Sergio Arribas, que necesita una licencia profesional después de dejar de tener condición de sub-23.

Además, el nombre de Iker Recio había desaparecido de la plantilla publicada por LaLiga sin que el club hubiera hecho todavía oficial su salida.

Mientras tanto, Manu Fernández y Jandro Orellana ya habían sido inscritos y quedaban a disposición de Albert Celades para la tercera jornada ante el Real Valladolid.

Todo ello dibuja un Cádiz que continúa en plena reconstrucción. La nueva dirección deportiva ha realizado numerosos movimientos durante el verano, pero el mercado vuelve a demostrar que fichar jugadores es solamente una parte del trabajo: también hay que darles salida, encajarlos en la plantilla e inscribirlos a tiempo.

Un verano que vuelve a dejar preguntas

El caso Suso resume, en cierto modo, la incertidumbre que rodea al Cádiz en este nuevo proyecto. Hace un año se apostó fuerte por el regreso del gaditano, con un contrato hasta 2029 y unas expectativas enormes. Doce meses después, esa etapa deportiva ha terminado mucho antes de lo previsto.

Ahora el club debe conseguir que el cambio de ciclo no se quede únicamente en nombres nuevos. La plantilla necesita crecer, Celades necesita tiempo para construir su equipo y el Cádiz necesita que las decisiones tomadas este verano tengan una traducción clara sobre el terreno de juego.

Porque después de dos jornadas, con dos empates y todavía ninguna victoria, el margen para seguir haciendo pruebas empieza a reducirse.

Suso ya ha cambiado el césped por los despachos. El Cádiz, mientras tanto, tiene unas últimas horas de mercado para terminar de definir el equipo con el que afrontará el resto de la temporada.

 

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