25 Oct 2026-16:15
2ª División 26/27 | Partido de la semana 11
Medio tiempo: 0-1
Cádiz CF
3
3 : 1
AD Ceuta
1
Tiempo completo
(15.207)
Andrés Fuentes Molina
Goles
45'
+1
Gol (de penalti)
Gol (de penalti)
71'
90'
+5
Alineación inicial
Cádiz CF
64'83'
81'
51'89'
23
c
45'
71'83'
19
a
83'
21
a
46'
Sustitutos
49'46'
34
d
83'
10
a
83'
90'90'89'
AD Ceuta
16
c
4
d
70'75'
2
d
88'
10
c
45'75'
11
a
75'
65'
Sustitutos
75'
75'
22
a
75'
90'88'
Tarjetas
Tarjeta Amarilla
45'
+3
Tarjeta Amarilla
49'
Tarjeta Amarilla
64'
70'
Tarjeta Amarilla
Tarjeta Amarilla
81'
Tarjeta Amarilla
90'
+2
90'
+3
Tarjeta Amarilla
Estadísticas del partido
Cádiz CF
AD Ceuta
Disparos
11
24
Disparos a puerta
5
5
Faltas
20
7
Saques de esquina
3
10
Fuera de juegos
4
2
Posesión de balón
31
69
Tarjetas amarillas
5
2
Sumario del partido

El Cádiz despierta a tiempo: remontada, alivio y tres puntos de oro ante el Ceuta

Los amarillos le dieron la vuelta a un partido que se había puesto muy cuesta arriba. Ibon Sánchez empató, Antoñito Cordero culminó la remontada desde el punto de penalti y Borja Vázquez sentenció en el descuento, en el estreno victorioso de Borja Jiménez.

Hay tardes en las que el fútbol te lleva de la desesperación a la alegría en apenas unos minutos. El Cádiz vivió una de ellas ante el Ceuta. Después de una primera parte muy preocupante, en la que volvió a mostrar sus dificultades para construir juego y generar peligro, el conjunto amarillo reaccionó tras el descanso y acabó consiguiendo una victoria por 3-1 que necesitaba como el aire.

El estreno de Borja Jiménez en el banquillo cadista terminó de la mejor manera posible en cuanto al resultado. No fue un partido redondo ni mucho menos, pero sí una remontada que puede servir para recuperar confianza y empezar a construir algo diferente. Eso sí, el marcador final no debería tapar los problemas que volvieron a aparecer durante los primeros 45 minutos.

Un Cádiz irreconocible, pero para mal

El nuevo entrenador introdujo cambios en el once, con Jokin Ezkieta bajo palos y novedades como Beñat de Jesús, Damián Rodríguez y Urko Izeta. La intención era presionar arriba y buscar una reacción desde el comienzo, pero las buenas intenciones no tardaron en chocar con la realidad.

El Ceuta se encontró más cómodo con el balón, mientras que el Cádiz acumulaba pérdidas y no conseguía enlazar jugadas que le permitieran acercarse con peligro a la portería rival. El equipo amarillo corría, luchaba y trataba de recuperar la pelota, pero le faltaban claridad y precisión cuando llegaba el momento de jugar.

Los visitantes avisaron pronto y obligaron a Ezkieta a intervenir. El Cádiz respondió con algún intento aislado, entre ellos un disparo lejano de Antoñito Cordero que Pedro López atrapó sin complicaciones. Demasiado poco para un equipo que jugaba en casa y que necesitaba demostrar desde el primer minuto que la mala racha podía quedar atrás.

Con el paso del tiempo, la situación fue empeorando. El Ceuta encontró espacios, acumuló llegadas y terminó encerrando a los locales. Desde la grada comenzaron a escucharse muestras de descontento, comprensibles ante un equipo que parecía incapaz de encontrar soluciones.

El golpe definitivo antes del descanso llegó desde los once metros. Una mano de Manu Fernández dentro del área fue castigada con penalti y Yann Bodiger, antiguo jugador del Cádiz, transformó el lanzamiento para poner el 0-1. La conocida ley del ex volvía a aparecer en el momento menos oportuno.

El Cádiz se marchó al vestuario por detrás y con una imagen difícil de defender. No bastaba con cambiar de entrenador: hacía falta cambiar la manera de competir.

Borja Jiménez mueve el banquillo y el partido cambia

El descanso trajo la primera decisión importante del técnico. Álvaro García Pascual entró por Vladys y el Cádiz encontró una referencia ofensiva que le permitió jugar con más intención y disputar mejor los balones en campo contrario.

La reacción fue inmediata. En el minuto 50, Urko Izeta recuperó una pelota en una zona peligrosa y conectó con Antoñito Cordero, cuyo remate se estrelló contra el poste. Fue el aviso de que el equipo había salido con otra energía.

Apenas un minuto después llegó el empate. Antoñito recibió en la izquierda y puso un centro al segundo palo. Allí apareció Ibon Sánchez, que remató y encontró el camino del gol con la ayuda de un defensor visitante que intentó despejar. El 1-1 desató la alegría en el Nuevo Mirandilla y cambió por completo el ambiente.

Lo más llamativo fue la rapidez con la que el Cádiz pasó de no generar prácticamente nada a poner contra las cuerdas al Ceuta. La presión era más efectiva, los ataques tenían mayor profundidad y los futbolistas parecían jugar con una convicción que había brillado por su ausencia durante la primera mitad.

La remontada estuvo a punto de completarse poco después, cuando García Pascual marcó el que habría sido el segundo tanto amarillo. Sin embargo, la acción quedó invalidada por fuera de juego tras la revisión arbitral.

El delantero malagueño siguió siendo importante por su capacidad para pelear los balones y ofrecer soluciones a sus compañeros. Su entrada ayudó a cambiar el desarrollo del encuentro y confirmó que el Cádiz necesitaba más presencia y movilidad en ataque.

Antoñito pone el partido patas arriba

Con el marcador igualado, el encuentro se abrió. El Ceuta también encontró espacios y obligó a los amarillos a no descuidarse atrás, pero el Cádiz había recuperado la iniciativa y no renunció a buscar la victoria.

La jugada decisiva llegó con Urko Izeta dentro del área. El delantero intentó superar a su marcador y acabó derribado, una acción que el colegiado castigó con penalti.

Antoñito Cordero asumió la responsabilidad y no falló. El jerezano engañó al guardameta y convirtió el lanzamiento para establecer el 2-1. La remontada ya era una realidad y el Nuevo Mirandilla pasó de la preocupación a la celebración.

Antoñito volvió a demostrar que puede ser una pieza importante en este Cádiz. Su segunda parte fue muy distinta de la primera: participó en el gol del empate, estuvo cerca de marcar con su disparo al poste y transformó la pena máxima que puso por delante a los locales.

Pero todavía quedaba trabajo por hacer. El Ceuta no bajó los brazos y se lanzó a buscar el empate, con centros laterales y más presencia en las inmediaciones del área cadista. Los visitantes incluso reclamaron posibles manos dentro del área, aunque el árbitro no señaló penalti.

El Cádiz tuvo que resistir en los minutos finales. Borja Jiménez recurrió al banquillo para refrescar al equipo y tratar de contener las últimas acometidas caballas. La victoria estaba cerca, pero el recuerdo de los problemas defensivos de jornadas anteriores hacía difícil vivir el desenlace con absoluta tranquilidad.

Borja Vázquez firma la sentencia

Cuando el encuentro llegaba al minuto 95, el Cádiz encontró el espacio que necesitaba para cerrar el partido. Borja Vázquez condujo una contra con velocidad, llegó a zona de remate y resolvió con un disparo raso y cruzado que superó a Pedro López.

El 3-1 fue el golpe definitivo. El canterano aprovechó sus minutos y firmó un tanto que dio tranquilidad a los amarillos y desató la celebración en las gradas. Después de una tarde que había empezado con dudas y pitos, el equipo pudo marcharse con una victoria de las que ayudan a aliviar la presión.

El resultado premia la reacción de la segunda parte y el acierto de un banquillo que tuvo influencia directa en el encuentro. García Pascual aportó una presencia ofensiva que faltaba, Ibon Sánchez abrió el camino de la remontada, Antoñito Cordero asumió el protagonismo y Borja Vázquez puso el broche final.

Tres puntos para respirar, no para olvidar los problemas

La victoria ante el Ceuta tiene un valor evidente. El Cádiz necesitaba sumar de tres en tres, recuperar confianza y comenzar la etapa de Borja Jiménez con una noticia positiva. Además, el triunfo permite al equipo salir provisionalmente de los puestos de descenso, a la espera de los resultados de sus rivales directos.

Sin embargo, sería un error pensar que una buena segunda parte borra todo lo ocurrido antes. Durante los primeros 45 minutos, el Cádiz volvió a mostrar falta de ideas, errores en la circulación y dificultades para generar ocasiones. El equipo necesita aprender a competir desde el inicio y no esperar a verse contra las cuerdas para reaccionar.

Borja Jiménez ha conseguido su primera victoria, pero el verdadero reto empieza ahora. Debe aprovechar este impulso para dar continuidad a lo visto tras el descanso, mejorar la organización colectiva y conseguir que el Cádiz sea un equipo más fiable durante los noventa minutos.

La afición necesitaba una alegría y el equipo se la ha dado. Ahora toca convertir esta remontada en un punto de partida, porque la clasificación sigue apretando y el próximo compromiso, con un derbi en el horizonte, exigirá mantener la intensidad y la personalidad mostradas en la segunda mitad.

El Cádiz ha conseguido tres puntos de oro. Que sirvan para algo más que celebrar una tarde emocionante: que sean el comienzo de una reacción de verdad.

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PREVIA PARTIDO

Ganar ya no es una opción, es una obligación

El Cádiz CF recibe a la AD Ceuta en el JP Financial Estadio en un partido que llega cargado de urgencias, dudas y demasiadas cosas por resolver. La undécima jornada de LaLiga Hypermotion pone frente a frente a dos equipos instalados en la zona de descenso y necesitados de una victoria que les permita empezar a cambiar el rumbo de una temporada que, en el caso cadista, se está torciendo mucho antes de lo esperado.

Los amarillos llegan después de perder ante el Sporting y el Granada. Dos derrotas consecutivas que terminaron costándole el puesto a Albert Celades y que han obligado al club a buscar una nueva solución en el banquillo. El elegido es Borja Jiménez, que aterriza en Cádiz con la misión de levantar a un equipo que parece haber perdido el rumbo y que necesita respuestas inmediatas.

Porque una cosa es hablar de paciencia, adaptación y tiempo de trabajo, y otra muy distinta es mirar la clasificación y comprobar que el Cádiz solo ha sumado siete puntos de los treinta disputados. Con estos números, las explicaciones empiezan a quedarse cortas.

Borja Jiménez, nuevo entrenador y poco tiempo para cambiar las cosas

La llegada de Borja Jiménez abre una nueva etapa en el banquillo cadista, aunque el técnico no ha tenido precisamente una semana tranquila para preparar su estreno. Su salida de Catar y su incorporación al equipo han dejado un margen de trabajo muy reducido, con apenas dos entrenamientos presenciales antes de afrontar el encuentro.

No parece realista esperar que en tan poco tiempo el Cádiz se convierta en un equipo completamente distinto. Los automatismos, la organización y las ideas de un entrenador necesitan trabajo. Sin embargo, sí cabe exigir una reacción en aspectos básicos: intensidad, concentración, compromiso y una mayor capacidad para competir durante los noventa minutos.

El nuevo técnico tendrá que empezar por recuperar la confianza de una plantilla que viene de encajar golpes importantes y encontrar la manera de sacar rendimiento a los futbolistas disponibles. También deberá decidir qué piezas considera más adecuadas para comenzar esta nueva etapa, con especial atención a una defensa que ha encajado trece goles en las diez primeras jornadas.

El tópico de «entrenador nuevo, victoria segura» queda muy bien para animar una conversación de bar, pero no gana partidos. Borja necesita tiempo para construir su equipo, sí, pero el calendario no espera y la clasificación tampoco tiene demasiada consideración con los recién llegados.

Un Cádiz con problemas en las dos áreas

Los números de las primeras diez jornadas explican buena parte de la situación. El Cádiz suma once goles a favor y trece en contra. No son cifras que, por sí solas, expliquen toda la crisis, pero sí dibujan a un equipo que no está encontrando la regularidad necesaria para competir con garantías.

En ataque, el conjunto amarillo necesita transformar su producción ofensiva en ocasiones claras y, sobre todo, en goles. Tener el balón o acumular disparos sirve de poco si después falta precisión en los metros decisivos. La responsabilidad goleadora está repartida entre varios futbolistas, con Antoñito Cordero, autor de tres tantos, y Vladys, con dos, como los principales referentes ofensivos hasta el momento.

Ambos tendrán que dar un paso adelante, aunque el problema no puede reducirse únicamente a los delanteros. Para que un atacante marque, el equipo debe generar situaciones favorables, acompañar las jugadas y encontrar soluciones cuando el rival se cierra. Y ahí es donde el Cádiz tiene todavía mucho trabajo por delante.

En defensa, la prioridad pasa por reducir los errores y evitar que cada llegada rival se convierta en una amenaza seria. El equipo necesita más coordinación, ayudas y concentración, porque en una competición tan igualada los pequeños detalles terminan decidiendo partidos.

La cuestión es si Borja Jiménez podrá empezar a corregir algunas de estas carencias desde su primer encuentro. No se le puede pedir que arregle todo en dos sesiones, pero sí que el equipo empiece a transmitir señales de reacción.

El Ceuta también llega con urgencias

Enfrente estará una AD Ceuta que tampoco atraviesa un buen momento clasificatorio. El conjunto caballa ocupa la penúltima posición, con cinco puntos, dos menos que el Cádiz, y presenta un balance de nueve goles a favor y veintidós en contra.

Las cifras defensivas del Ceuta son especialmente preocupantes, aunque sería un error pensar que eso convierte el partido en un trámite. Los encuentros entre equipos necesitados suelen tener una tensión especial y, cuando los puntos valen tanto, los errores pueden pesar más que las virtudes.

El equipo ceutí cuenta con futbolistas capaces de hacer daño. Carlos Hernández y Jordi Escobar destacan en el apartado goleador, con cuatro tantos cada uno según los registros previos al encuentro, mientras que Abdoul Koné aparece como uno de sus principales asistentes.

El Cádiz deberá prestar atención a esos nombres y evitar que el Ceuta encuentre espacios para correr o situaciones cómodas cerca del área. Que el rival también tenga problemas no significa que vaya a poner las cosas fáciles. De hecho, la necesidad de ambos equipos convierte el choque en una cita especialmente peligrosa para quien no sepa gestionar la presión.

Además, el Ceuta llega con la oportunidad de recortar distancias con un rival directo. Para los caballas, puntuar en Cádiz supondría un impulso importante; para los amarillos, dejar escapar puntos en casa sería otro golpe difícil de digerir.

Una victoria que vale mucho más que tres puntos

El Cádiz afronta el encuentro desde la vigésima posición, con siete puntos, mientras que el Ceuta es vigesimoprimero, con cinco. Los dos equipos solo han conseguido una victoria en las diez jornadas disputadas. Son datos que explican por qué este partido tiene una importancia que va más allá de lo que refleje el marcador.

Ganar permitiría al Cádiz acercarse a sus rivales directos, aliviar la presión y comenzar la etapa de Borja Jiménez con un mínimo de tranquilidad. Perder, por el contrario, supondría dar otro paso atrás y aumentar las dudas alrededor de un proyecto que arrancó la temporada con aspiraciones mucho más ambiciosas.

Y aquí conviene recordar que el objetivo que se había marcado el club para esta campaña era pelear por los puestos de promoción de ascenso. A estas alturas, la conversación ha cambiado radicalmente: ahora la prioridad es salir de la zona baja y demostrar que el equipo tiene argumentos para competir con regularidad.

No basta con cambiar de entrenador y confiar en que todo se arregle por arte de magia. La plantilla debe responder, el área deportiva tendrá que asumir su parte de responsabilidad y el club necesita transmitir una dirección clara. El nuevo técnico puede ser una pieza importante, pero no puede cargar él solo con todos los problemas acumulados.

El Nuevo Mirandilla debe empujar, pero el equipo tiene que responder

La afición cadista sabe perfectamente que una temporada puede complicarse y que los malos momentos forman parte del fútbol. Lo que cuesta mucho más aceptar es la sensación de que los problemas se repiten sin encontrar soluciones convincentes.

El domingo, el Nuevo Mirandilla tendrá que empujar a los suyos, como ha hecho tantas veces. Pero ese apoyo necesita una respuesta sobre el césped: un equipo que compita, que muestre personalidad y que entienda desde el primer minuto lo que hay en juego.

No se trata de exigir un fútbol espectacular de un día para otro. Se trata de exigir un Cádiz reconocible, serio y comprometido, que no regale ocasiones y que aproveche las que consiga generar.

Borja Jiménez tiene ante sí su primer examen. El Ceuta es un rival directo, la clasificación aprieta y el margen de error es cada vez menor. Habrá tiempo para analizar sistemas, automatismos y evolución futbolística, pero ahora mismo la prioridad es mucho más sencilla de explicar.

El Cádiz necesita ganar. No por el tópico del entrenador nuevo, ni para maquillar las estadísticas, sino porque su situación exige empezar a sumar de tres en tres.

Que nadie espere milagros en dos entrenamientos. Pero que nadie olvide tampoco que, cuando la clasificación empieza a ponerse así de fea, cada jornada cuenta y cada punto perdido puede acabar echándose muchísimo de menos.

ESTADÍSTICAS
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Cádiz CF
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Cádiz CF
0 0
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13 Oct 2008
- 00:00
Cádiz CF
5 2
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6 Abr 2003
- 00:00
Cádiz CF
3 0
AD Ceuta

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