El Cádiz CF volvió a tropezar, y esta vez lo hizo dejando una imagen muy preocupante en Los Cármenes. El 2-0 ante el Granada supone la quinta derrota en diez jornadas y mantiene a los amarillos en puestos de descenso, con apenas siete puntos de treinta posibles. La situación empieza a ser alarmante y el equipo sigue sin encontrar una respuesta convincente.
La primera parte fue pobre, con un Cádiz más preocupado por contener al rival que por buscar la portería contraria. El Granada llevó la iniciativa y probó fortuna en varias ocasiones, mientras los de Celades apenas ofrecieron peligro. Antoñito Cordero tuvo las mejores aproximaciones cadistas, pero fueron acciones aisladas en un equipo que volvió a mostrar enormes dificultades para construir juego.
El empate sin goles al descanso mantenía cierta esperanza, pero la reanudación terminó de desmontar al Cádiz. En el minuto 50, Rodelas encontró a Gumbau en la frontal del área y el centrocampista granadino marcó con un disparo raso junto al palo. El tanto obligaba a los amarillos a reaccionar, pero ocurrió justo lo contrario: el equipo perdió confianza y siguió sin encontrar soluciones.
En el minuto 67 llegó la sentencia. Pedro Alemañ filtró un balón para Jorge Pascual, que controló dentro del área y ajustó su disparo para establecer el 2-0. La defensa cadista volvió a conceder demasiadas facilidades y el partido quedó prácticamente decidido. Borja Vázquez estrelló un balón en el larguero en el tramo final, una ocasión que llegó demasiado tarde para maquillar una actuación muy floja.
Más allá del resultado, preocupa la falta de recursos del equipo. El Cádiz apenas genera peligro, le cuesta reaccionar cuando recibe un gol y no transmite la sensación de tener un plan capaz de cambiar el rumbo de los partidos. Es cierto que la plantilla se ha renovado profundamente y necesita tiempo para conjuntarse, pero ese argumento pierde fuerza cuando las jornadas pasan y el equipo sigue instalado en la zona baja.
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