Publicado en

El Cádiz cierra el Carranza con dudas

El Cádiz CF puso punto final a su pretemporada con una derrota ante la UD Las Palmas (1-3) en la 72ª edición del Trofeo Carranza. Un resultado que, más allá de que el torneo tenga actualmente un carácter amistoso, deja una sensación bastante menos agradable de la que había después de la victoria frente al Granada. El conjunto amarillo se adelantó muy pronto gracias a Urko Izeta, pero fue incapaz de sostener la ventaja y terminó superado por un Las Palmas que mostró mayor claridad, ritmo y contundencia durante buena parte del encuentro.

El inicio hacía pensar en otra cosa. El Cádiz encontró una buena combinación entre Álvaro García Pascual y Antoñito Cordero, cuyo disparo fue rechazado por José Antonio Caro, y allí apareció Izeta, atento para aprovechar el balón suelto y poner el 1-0. El equipo de Imanol Idiakez no necesitaba tener el control absoluto de la posesión para sentirse cómodo y durante algunos minutos buscó hacer daño tras recuperación. El problema apareció cuando Las Palmas empezó a imponerse con el balón y el Cádiz dejó de ser capaz de salir con peligro. Las transiciones que podían haber servido para ampliar la ventaja se fueron diluyendo entre imprecisiones y malas decisiones.

El partido cambió definitivamente en apenas cinco minutos. En el 26, Miyashiro recibió un balón a la espalda de la defensa y superó a Ezkieta para establecer el empate. Poco después, Marvin encontró demasiado espacio por la banda derecha, dejó atrás a Sergio Arribas y puso un balón atrás que Manu Fuster convirtió en el 1-2. Dos goles que volvieron a poner sobre la mesa uno de los problemas que el Cádiz ha mostrado durante la preparación: cuando el rival consigue superar la primera línea de presión, aparecen demasiadas facilidades atrás. No fue simplemente cuestión de mala suerte o de un detalle aislado; Las Palmas encontró espacios y los aprovechó.

Tampoco terminó de funcionar el centro del campo. Moussa Diakité y Joaquín González tuvieron dificultades para imponerse al ritmo que proponía el conjunto canario, mientras que los laterales aportaron poco en ataque. Eso dejó demasiado trabajo a los futbolistas de arriba, especialmente a una pareja formada por García Pascual e Izeta que sí dejó algunos detalles interesantes. El problema es que, cuando el equipo necesita generar juego y los centrocampistas no consiguen hacerse con el partido, el Cádiz se convierte en un conjunto demasiado previsible.

Tras el descanso hubo intención de reaccionar, pero Las Palmas volvió a golpear cuando más daño podía hacer. Una buena combinación en las inmediaciones del área terminó con Jefté colocando el balón junto al poste para marcar el 1-3 en el minuto 60. Un gol de bella factura que, al mismo tiempo, evidenció la diferencia entre ambos equipos en ese tramo del encuentro. A partir de ahí, Idiakez movió el banquillo buscando cambiar el escenario y aparecieron nombres como Damián Rodríguez, Kouamé, Vladys, Efe Aghama, Suso, Beñat de Jesús y Dilan Zárate.

Los cambios aportaron algo más de energía, especialmente con un Efe Aghama que volvió a mostrar descaro para encarar y buscar situaciones de uno contra uno. También fue interesante el debut de Beñat de Jesús, que dejó algunos detalles en el lateral derecho, mientras que Dilan Zárate tuvo menos tiempo para demostrar sus condiciones. Pero ninguno de ellos consiguió cambiar el rumbo de un partido que Las Palmas tenía perfectamente controlado.

Y aquí es donde conviene poner las cosas en su sitio. No hay que dramatizar una derrota de pretemporada, pero tampoco esconder lo que se ha visto. El Cádiz termina el verano con demasiadas dudas defensivas, con problemas para mantener la intensidad durante los 90 minutos y con una dependencia excesiva de momentos puntuales de inspiración. Ha habido fases de buen fútbol durante estos amistosos, jugadores que han dado un paso adelante y algunas incorporaciones que generan ilusión, pero también se han repetido errores que no deberían convertirse en una costumbre cuando llegue la competición.

Además, la derrota ante Las Palmas llega precisamente en el último ensayo, cuando ya se empieza a vislumbrar el equipo que Idiakez puede presentar en el estreno liguero frente al Celta Fortuna. Por eso el resultado tiene una lectura algo diferente. Ya no quedan demasiados experimentos antes de que los puntos estén en juego. El Cádiz necesita transformar las buenas intenciones de la pretemporada en regularidad competitiva.

Y mientras tanto, las gradas del Nuevo Mirandilla volvieron a demostrar que el cadismo sigue estando ahí. El Trofeo Carranza no presentó el cartel de otras épocas y el precio para los abonados había generado cierto malestar, pero finalmente alrededor de 11.500 espectadores acudieron al estadio. No fue una entrada espectacular, pero sí suficiente para evitar una imagen preocupante en una cita que, aunque haya perdido parte del esplendor de otros tiempos, sigue teniendo un significado especial para el cadismo.

La copa, esta vez, se marchó a las Islas Canarias. Las Palmas se impuso con justicia y sumó su segundo Trofeo Carranza. El Cádiz, en cambio, termina la preparación con la sensación de que todavía quedan piezas por ajustar y, probablemente, trabajo por hacer también en los despachos.

La pretemporada ya es historia. Ahora sí, se acabaron las pruebas. El próximo examen ya vale tres puntos.

65

Kadistas
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.